Bosquejo de una pintura de arena de los Navajos que describe a los espíritus de los cielos.
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Para los indios Navajo, Ahsonnutli era el padre del cielo y la deidad principal. Él creó el firmamento, la Tierra, y el cielo. Cada una de las cuatro direcciones cardinales está sostenida por un gigante. Cada dirección está asociada con un color diferente: blanco para el este, azul para el sur,
amarillo para el oeste, y blanco para el norte.
Más aún, los indios Navajo creen que en cada punto cardinal se origina un viento específico que forma a las nubes, y que este viento se produce por el batir de las alas de un cisne blanco ubicado en cada esquina.
Los Navajo usan pinturas de arena simétricas y coloridas para representar a la posición de los planetas y las estrellas. Estas pinturas de arena son usadas para atraer un poder curativo especial en una persona enferma o para sugerir el comportamiento moral.
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