Lamentablemente, cientos de años después que los romanos invadieran Egipto, ya nadie usaba o entendía el lenguage de los jeroglíficos. Ninguno de los estudiosos de la época documentó información acerca de cómo poder traducir este idioma, de manera que, hasta ese momento, nadie podía leer ningunos de los manuscritos egipcios escritos en jeroglífico. Esto representó un gran obstáculo para quienes deseaban estudiar la cultura e histora egipcia . Durante cientos de años, los jeroglíficos continuaron siendo un misterio, aún cuando habían muchos estudiosos que trataban de traducir el idioma. Y es probable que todavía hoy permaneciera siendo un misterio, a no ser por un hallazgo casual hecho por unos soldados franceses que se encontraban luchando en Egipto. Cuando el ejército francés construía un fuerte cerca de la localidad de Rosetta, una pequeña ciudad cerca de Alexandria, un soldado llamado Pierre-Francois Bouchard, encontró una losa negra muy sigular, de aproximadamente 4 pies de largo, 2 pies de ancho y un pie de grosor. Inscritas sobre esta losa había tres secciones de escritura-- una en jeroglífico, otra en demótico, que era un idioma usado en Egipo, y la otra en griego. A esta losa se le conoce como la Piedra Rosetta. Cuando los estudiosos comenzaron a estudiar la Piedra Rosetta, se dieron cuenta que contenía un mensaje escrito en tres idiomas diferentes. Pudieron traducir el griego, y se dieron cuenta de que era un decreto que exaltaba al Rey de Egipto (Ptolomeo V). Una vez descifrado el significado del primer mensaje (idioma), comenzaron a trabajar en la traducción de los otros dos idiomas. Un físico inglés llamado Thomas Young, hizo un descubrimiento clave cuando demostró que las firmas contenidas en el mensaje (llamados, cartuchos) se traducían en dos nombres conocidos (Ptolomeo y Alejandro). Poco después, un historiador francés llamado Jean-Francois Champollion, procedió con la traducción de la totalidad de los jeroglíficos de la Piedra Rosetta, y de esta manera los estudiosos tuvieron acceso, por primera vez, al antiguo idioma egipcio, lo cual les permitió la lectura de los escritos que los egipcios dejaron como legado. La Piedra Rosetta se convirtió en una "clave" esencial para poder descifrar los jeroglíficos, y hoy se suele usar la Piedra Rosetta como referencia cuando se logra descifrar algo que, de lo contrario, hubiera sido imposible comprender. Es por esta razón que, en honor a esta famosa piedra, a la más reciente misión de cometa se le dió el nombre de misión Rosetta. Se espera que los hallazgos de la misión Rosetta sean la clave para poder comprender el orígen de los
cometas y, en consecuencia, el orígen del sistema solar.
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Cometas a lo largo de la historia
Última modificación el 9 de enero de 2004 por Jennifer Bergman.
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