El ozono es liberado de manera natural en la troposfera por las plantas y el suelo. Estas cantidades son tan pequeñas que no representan daño para la salud de los seres humanos, los animales o para el medio ambiente. El ozono que aumenta producto de ciertas actividades humanas se ha transformado en un problema a nivel del suelo y esto es lo que consideramos como ozono “malo”. Con las crecientes poblaciones y la mayor cantidad de automóviles y de industrias (plantas eléctricas y refinerías en particular) existe más ozono en la capa inferior de la atmósfera. Desde 1900, la cantidad de ozono cercano a la superficie de la Tierra se ha duplicado y más. En las áreas urbanas del hemisferio norte, por lo general, hay altos niveles de ozono durante los meses de verano calurosos y soleados (mayo a septiembre). Típicamente, los niveles de ozono alcanzan su punto máximo entre la media tarde y la noche, después que el Sol ha tenido tiempo de reaccionar completamente con los gases de escape de las horas de mayor congestión de la mañana. Un día caluroso, soleado y pacífico es un escenario perfecto para la producción de ozono contaminante. Temprano en la noche la intensidad de la luz solar disminuye y el ozono a nivel del suelo comienza a decrecer nuevamente. Cuando la contaminación por ozono alcanza niveles elevados, se lanzan alertas de contaminación comunicando a la gente que tiene problemas respiratorios que debe tomar precauciones extra o permanecer en casa. ¡Eso no es divertido! El smog puede dañar los tejidos pulmonares, debilitar el desempeño de un atleta, provocar ataques más frecuentes en los individuos con asma, causar irritación en los ojos, dolor pectoral, tos, nauseas, dolores de cabeza, congestión pectoral; puede incluso empeorar las enfermedades del corazón, bronquitis y enfisema. Ciertas gomas, fibras y pinturas se pueden dañar al ser expuestas al ozono. Algunos materiales elásticos se pueden tornar quebradizos y romperse (observa las bandas elásticas viejas), mientras las pinturas y tinturas de telas pueden decolorarse con mayor rapidez. Y entonces ¿porqué no podemos tomar todo este ozono malo y enviarlo a la estratosfera donde hace falta? Desafortunadamente, no existe el vehículo necesario para transportar esa enorme cantidad de ozono a la estratosfera y si existiera, requeriría tanto combustible que la polución resultante podría revertir cualquier efecto positivo. Sin embargo, podemos utilizar soluciones más simples, disminuyendo la producción de los químicos que producen ozono en la troposfera. Eso significa preferir tomar transporte público en vez de que cada uno maneje su propio auto, caminar a la escuela y al trabajo y quizás, incluso, ¡comprar un auto híbrido nuevo! |
Investigación actual – El ozono a nivel del suelo (Sitio de Internet de NCAR)
Página creada el 11 de junio de 2004 por Jennifer Bergman.
La fuente de este material es Windows to the Universe (Ventanas al Universo), en http://www.windows.ucar.edu/ de University Corporation for Atmospheric Research (UCAR). © Los Regentes de la Universidad de Michigan. Ventanas al Universo® es una marca registrada de UCAR. Todos los Derechos son Reservados. Políticas del sitio y Renuncia a Reclamos

